Oscuras rutas marítimas que las organizaciones se dan el lujo de seguir…

 

Y ¡un faro que puede iluminar su camino!


En China, las empresas luchan por comprometer en sus filas a jóvenes exitosos, y en reciprocidad, en las facultades, la fiera competencia incrementa por ser el mejor. En Filipinas y otros países de Asia, varios gobiernos que ya pasaron de centrar su atención en incrementar la calidad de la educación superior, ahora se enfocan en alinear sus sistemas de educación básica a las necesidades del mercado global. Mientras tanto, Latino américa sobrepasa, demográficamente hablando, el crecimiento de la juventud del viejo continente. En suma, ya van 10 años que el Talento calificado escasea a nivel global.

Si lo que ayer representaba nuestra ventaja competitiva, hoy la competencia ya hizo un benchmarking de ello (o lo pirateó, como dirían algunos), entonces mañana necesitaremos encontrar algo que nos diferencie substancialmente. Y como la clonación aún está lejos de reproducir empleados estrellas (¿?), entonces, una la solución acertada es incrementar el capital humano al interior de nuestras organizaciones para apalancar nuestra productividad.

En este océano de posibilidades globalizadas, miremos estas dos rutas (que conocí mientras era capitán de un barco llamado AIESEC) que con certeza están llevando a varias empresas a hundirse.

Ruta I: Deje que el departamento de Recursos Humanos acumule capital humano estacionalmente; solo invierta en un par de talleres de motivación, y si se le escapa talento, invierta en localizar talento nuevamente. Nada más perfecto para generar pérdidas, y darle paso libre a su competencia para que se apropie de su participación en el mercado. No obstante, si su objetivo es generar ganancias, invierta: ¡en su gente! Invierta en desplegar acciones que le permitan atraer el mejor talento en su organización. La pregunta de rigor ahora es: ¿Cómo podría hacerlo mejor?

Ruta II: Deje su talento bajo el colchón, y eventualmente generará ganancias y valor para sus clientes. Si no funciona con el dinero, ¡¿por qué habría de funcionar con la gente?! La premisa es simple: Si ya logró atraer a los mejores, aproveche el talento de su gente para impulsar la productividad de su organización. Aquí y ahora, comience a preguntarse cómo puede hacer para desarrollar y retener a su gente.

Ubicando un faro cercano en el panorama…

En tiempos de tormenta, donde un mapa de estrategia, y una buena visión brújula son ya el mínimo esperado para que las empresas ejecuten y logren sus metas exitosamente, se hace imprescindible aprovechar al máximo los recursos para obtener el máximo provecho.

Deténgase y reflexione:

¿Cómo puedo invertir mejor en

el talento de mi gente

para capitalizarlo?

Meditar no detendrá toda su producción, mucho menos la ejecución de sus iniciativas estratégicas, pero con certeza lo acercará a ese faro de luz que buscan todos para diferenciarse de la competencia, así como a retener y mantener satisfechos a sus empleados, a generar valor para el cliente, y con seguridad, altos retornos para sus accionistas.

Recuerde: Invertir en su talento sabiamente representará la diferencia entre un futuro Titanic II, o Queen Elizabeth III :)